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Unai Calbarro: “Desde bien pequeño mi objetivo era jugar al baloncesto”

Unai Calbarro (4 de julio de 1989, 27 años) siempre lo ha tenido claro. Lo suyo era el baloncesto. Pese a que empezó dándole al fútbol, su futuro estaba sobre el parqué y en torno a la pelota naranja. Sobrino de Román Carbajo, una leyenda de nuestro baloncesto, comparte la ética de trabajo y esfuerzo de su tío. Esto lo lleva a entrenar primero en Bilbao Basket y luego a Baskonia para vivir experiencias únicas. La fatalidad y el frenazo llegaron en forma de lesión. Ahora, Calbarro, mira a la vida desde la calidez familiar, trabajando en un futuro profesional pero sin dejar de lado el baloncesto.

¿Cuándo decide Unai Calbarro que quiere jugar al baloncesto?

Desde bien pequeño tenía claro que quería ser jugador de baloncesto. Quizá porque mi tío, Román Carbajo, se dedicaba profesionalmente a ello. Pese a todo empecé jugando al fútbol hasta que me di cuenta de que mi tamaño no iba a ser el mismo que el del resto de niños. De hecho, a mí, para los dos años ya me hicieron un estudio y me dijeron que iba a medir entre 205 y 210 centímetros y al final me quedé en 204. Así que con 13 años cambio de deporte y empiezo a jugar al baloncesto en Maristas, que fue donde también empezó mi tío.

¿Guarda recuerdos de ver jugar a su tío?

Sí. Más de una vez fuimos a Vitoria a verle. También en Orense. Aquí en Bilbao también recuerdo otro partido al final de su carrera cuando jugaba en Andorra. Para mí era una situación muy emocionante porque veía a mi tío jugando al máximo nivel.

¿Fue la chispa o el empujón que le llevó al baloncesto?

Sí. Era lo que se veía en la familia. Tener a un miembro de la familia que fuese jugador profesional de baloncesto era algo muy emocionante.

¿Y cuándo se da cuenta de que puede hacer algo serio dentro del baloncesto?

Como he comentado, desde bien pequeño mi objetivo era jugar al baloncesto, hacer algo en ese mundo y dedicarme a ello. Sinceramente, siempre lo he tenido claro. A lo largo de mi vida he trabajado mucho por ello y finalmente conseguí llegar a lo más alto que hay a nivel nacional que es la ACB. Luego existen circunstancias y complicaciones que hicieron que no todo saliese como yo esperaba.

¿Qué recuerdos tiene de su paso por el Bilbao Basket?

Fue un momento increíble. Suponía mi primer contacto con el máximo nivel y encima en el equipo de mi ciudad. Compartir cancha con Javi Salgado, Fred Weiss, Marko Banic y otros jugadores tan importantes que han pasado por Bilbao era un sueño hecho realidad para mí. Se da la circunstancia de que dos años antes de aquello, yo asistía al campus del Bilbao Basket en Askartza y pasar de ahí a compartir cancha con los jugadores que veía en ACB fue algo mágico.

Mientras entrenaba con el Bilbao Basket era jugador del Santurtzi.

Hice dos temporadas en LEB Plata. Una con Raúl Ruiz y otra con Pepe Carrión. En el verano entre la segunda y la que hubiese sido la tercera temporada en LEB Plata, Santurtzi se queda sin equipo al perder la plaza. Yo quería seguir jugando a alto nivel y pese a que existía la opción de seguir en Santurtzi había que hacerlo en una categoría más baja y yo prefería jugar en otro lado pero manteniendo el nivel. Surgió la oportunidad de ir a entrenar con Baskonia y fui. Completé una muy buena pretemporada a las órdenes de Dusko Ivanovic. Trabajé muy duro y al final Ivanonic me dio la oportunidad de quedarme como jugador número 12 y cumplir un nuevo sueño jugando en el Baskonia como jugador de plantilla, viajando y disputando Euroliga.

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Prigioni, Nocioni, Heurtel, Bjeliça, Ivanonic y Zan Tabak. ¡Menuda experiencia la que vivió usted!

Imagínate. Son muchas cosas. El hecho de compartir vestuario con jugadores como Mirza Teletovic, Pablo Prigioni, Andrés Nocioni, Joey Dorsey, Kevin Seraphin o Thomas Heurtel era increíble. Además he sacado grandes amistades con Nemanja Bjeliça y Thomas Heurtel. Me relacionaba con jugadores de primer nivel mundial, entrenaba con ellos. Jugadores que en Europa eran de primera línea y de hecho algunos de ellos están ahora en la NBA.

¿Aquellas dos temporadas en Baskonia le compensaron pese a que apenas compitió?

Realmente no sé si me compensó o no. Es algo que me han dicho muchas veces, que al final no competía. Lo que pienso es que allí, para mí, cada entrenamiento era, seguramente, como un partido en LEB Oro o un partido en ACB. Estaba entrenando con algunos de los mejores jugadores de Europa y mi entrenador era uno de los mejores de Europa. Lo que debería determinar si compensó o no es lo que vino luego y como sufrí una lesión grave, pues quizá no lo hizo, pero en el momento me sirvió para aprender mucho. Ocurrieron cosas que hicieron que la llama se apagase poco a poco.

La mala suerte se cebó con usted. Vuelve a ser jugador de pleno derecho en Zornotza pero se lesiona. ¿Le resulta duro echar la vista atrás?

Era un año en el que tenía puestas muchas ilusiones ya que era el año que venía del Baskonia y tenía que ser mi año porque quería demostrar todo lo que había aprendido. Y de repente una lesión en la segunda semana de pretemporada me mantiene fuera del equipo toda la temporada. La lesión es el verdadero bache de mi carrera. Lo que marca un antes y un después.

Ya en el presente, ¿Lo más importante ha pasado a ser la familia, la vida laboral, el futuro?

Una vez que sufro la lesión y que el baloncesto no atraviesa su mejor momento a nivel económico llego a la conclusión de que tienes que ser muy bueno para poder ganar mucho dinero y tener un buen colchón de cara al futuro. Para la gente como yo que nos tenemos que trabajar el día a día es muy complicado. Así que sí, mi futuro pasa a ser mi familia y mi trabajo. En estos momentos estoy preparando unas oposiciones y el baloncesto lo tengo como en un segundo plano. Volví al Santurtzi, lo dejé por un año y medio y ahora estoy jugando de nuevo. La verdad es que estoy muy contento con el retorno pese a que haya sido un poco duro volver tras estar un año y medio inactivo. Poco a poco voy ganando sensaciones.

¿Existe alguna posibilidad de que vuelva a mirar hacia arriba en el mundo del basket?

Mi prioridad es sacar las oposiciones en las que estoy inmerso. Mientras pueda compaginar el deporte con eso voy a seguir jugando. Mi compromiso es al 100% y si subimos con Santurtzi y pudiera compaginar ambas cosas seguiría jugando.

¿Qué les diría a los miles de jóvenes que practican el basket en Bizkaia? ¿Cómo les animaría a que persigan su sueño?

Creo que el panorama es mejor ahora para quien juega a baloncesto. Al menos comparándolo con mi época. Tienes al Bilbao Basket que está ahí año tras año y en algunas ocasiones haciendo cosas muy bonitas. Hay muchos críos jugando a baloncesto seguramente porque ven que tenemos un equipo en la élite al que se puede ir a ver. Pero sobre todo, lo fundamental es pasárselo bien jugando al baloncesto, trabajar cada día pero sin dejar de lado los estudios.